“Emigrantes”
En esa hoja de papel gastado,
Por los años de espera…
Permanecen los días estáticos con la carga del trabajo arduo.
Silencio permanente de los Emigrantes,
traslados necesarios, y a veces bajo la sombra del sueño efímero,
Sueños inconclusos.
Salen las lágrimas de antaño
y se enciende la veladora
con el aroma familiar.
Atrás quedaron los hijos, la esposa y padres,
Que rezan a la virgen por sus seres queridos que ya están en otro camino.
Vuelan los sueños entre canciones oscuras…
Retornan los necios momentos
para cubrir el alimento necesario.
Los Emigrantes miran
por la noche los mensajes de sus hijos, padres o hermanos.
Y fotografías de la bestia
que ayudo a su traslado
a un país que les ha dado trabajo a destajo.
Cansancio que sólo los Emigrantes mexicanos pueden resistir por décadas.
Sus genes tienen la fuerza que nadie más lograría.
Trabajadores de todos los días bajo el sol y el llanto reprimido.
Hombre y mujeres en todas las tareas que envuelven sus
recuerdos y experiencias aprendidas desde niños, y
con gran tesón las llevan a cabo, para obtener unos cuantos billetes verdes.
Los Emigrantes son personas que aprenden con solo mirar y se vuelven unos verdaderos maestros en todo lo que llevan a cabo…
Bendito sean sus días
Benditos sean sus sueños
Pero jamás sin ser esclavos de nadie.
Con el escudo Nacional se llenan de orgullo al regresar a su país de origen…
Bendiciones para cada uno de ellos, hoy y siempre mexicanos que envían sus remesas para bien de todos.
Gracias, gracias, gracias
La gloria a cada uno de ustedes queda en el libro de la Historia, con letras de oro
aparecen en los estantes literarios, como héroes de las mil batallas…
“Serenamente esperaré”
Bajo un lapso de sol,
bajo un soplo de brisa,
bajo el aliento cristalino de ti
Como un baúl donde quedó
tu rostro juvenil.
Adolescente de mejillas rosadas, y toda tú de porcelana.
Esperaré
A escuchar tu sonrisa al atardecer,
con la tersura de las alas de mariposa.
Quizá llegue el amanecer
con el arrullo del manantial
agua naciente como el capullo por abrir,
lleno de miel campirana.
Llegarás con tus pupilas embellecida por el arcoiris,
suspiraras los besos con sabor a manzana, a la brisa,
al dulce floral.
-!No sé si podré esperar! –
a una mujer,
mariposa en vuelo continuo.
María Elvia Hernández Vázquez (Elvia Vázquez)
Ciudad de México